sábado, 28 de abril de 2012

Campos de concentración

En el "período de entreguerras" se extiende por Europa nuevos sistemas de confinamiento de personas que imponen sistemas de trabajos forzados a lo largo de la extinción de condena fallada en su día por distintos motivos; algunos razonados otros injustificables.

Los denominados "Campos de concentración" surgieron en la provincia española de Cuba, cuando comenzó su andadura en solitario, en busca de su independencia. A finales del siglo XIX, con las constantes rebeliones y conflictos, las cárceles no dieron más de sí, lo que provocó una deriva y posterior creación de centros de confinamiento. 

Internos del campo de Miranda de Ebro (BU) realizando las labores que les eran inherentes.
Posteriormente sería Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Alemania los que seguirían estos pasos. La función original era la de tener internos útiles, con rutinas diarias y empleados en labores de sector primario o secundario principalmente (agricultura, metalurgia, reconstrucción, etc).

Sin embargo, serán internacionalmente conocidos como confinamientos previos al exterminio de grupos étnicos o disidentes políticos. Será la Alemania Nacional- Socialista, la que le dé tal dimensión, separándola de su objetivo primordial y dejando en estado de shock al Mundo; cuando los juicios de Nuremberg, posteriores estudios y las brutalidades cometidas durante la II Guerra Mundial vieron la luz.

España, principal creadora, no fue menos durante el franquismo, especialmente entre 1936 y 1947, funcionaron varios campos de concentración estables y otros muchos provisionales, coordinados por el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas.

Pinchar para ampliar. Lista completa de campos de concentración en España.
Terminaban en estos campos de concentración, desde ex combatientes del bando frentepopulista o disidentes políticos hasta presos comunes. El objetivo primordial era el de redimir sus penas con el trabajo considerado ineludible por el Estado y el Gobierno. Su utilidad siempre fue la originaria, nunca existieron cámaras de gas y hornos crematorios como en la Alemania Nazi. 

Las condiciones de trabajo y de vida eran inhumanas pues los derechos e incluso lujos que tienen hoy en día nuestros reclusos, antaño sólo eran una quimera, y desde luego podemos hacer dos reflexiones:

1.- Ningún campo de concentración franquista era diferente a sus homólogos franceses, americanos, ingleses o similares. Las políticas penitenciarias actuales son muy beneficiosas y están enfocadas a la reinserción y rehabilitación. 
2.- Los campos de concentración franquistas fueron muy similares a los campos actuales de refugiados que existen a lo largo del globo que junto con otras cualidades principales servían para aglomerar personas. (Nos referimos a los condiciones de vida)

En conclusión, en innumerables ocasiones hemos visto cárceles españolas de posguerra que triplicaban su capacidad. Situaciones que facilitaban las enfermedades y aumentaban la mortalidad por las condiciones en las que vivían. Defendemos la creación de los campos de trabajos forzados que ayudaron a abaratar costes de reconstrucción de una guerra civil, dar ocupación a presos y espacio a las penitenciarias ordinarias. Criticamos activamente las condiciones de vida, pues al menos, debió garantizarse el derecho a la vida de todo ser humano y defenderemos los trabajos forzados dentro de la democracia orgánica sin entrar en tela de juicio con los derechos innatos de todo ser humano.

Te interesa:

Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades políticas.


Fuente: Producción propia.