El Pazo de Meirás es un palacio histórico situado en Galicia que, durante décadas, fue uno de los símbolos más visibles de la relación entre Francisco Franco y su tierra natal. La historia de cómo Franco llegó a poseerlo, por qué lo escogió, cómo lo utilizó y la reciente decisión judicial sobre su propiedad están marcadas por polémica, memoria histórica y un largo proceso legal que ha culminado en 2026 con la confirmación de su titularidad por parte del Estado.
Origen del Pazo y llegada de Franco
El palacio fue construido entre finales del siglo XIX y principios del XX sobre una finca adquirida por la familia de la escritora gallega Emilia Pardo Bazán. Su estética neomedieval, jardines y entorno hacen que sea una de las residencias señoriales más llamativas de la región.
En 1938, en plena Guerra Civil española, una organización pro-franquista conocida como Junta Pro Pazo del Caudillo recaudó fondos —en muchos casos por medios que luego se consideraron coercitivos— para comprar la propiedad a los herederos de Pardo Bazán y donársela al entonces Jefe del Estado. Aunque el documento de 1938 no mencionaba a Franco por su nombre, sino al cargo de “Caudillo”, los promotores del régimen lo presentaron como un regalo al dictador.
Por qué Franco lo escogió y su uso
Franco, natural de Galicia, valoró el pazo tanto por su belleza y su posición costera como por su simbolismo personal. Lo convirtió en su residencia de verano oficial, donde pasó gran parte de sus vacaciones y presidió incluso consejos de ministros en temporadas estivales. Allí mostraba un estilo de vida opulento y utilizaba el inmueble para recibir a personalidades del régimen y extranjeros.
De Franco a sus herederos
Tras su muerte en 1975, la familia Franco —especialmente sus nietos— continuó manteniendo el palacio como propiedad privada, alegando que la compraventa de 1941 había transferido legalmente el inmueble a su abuelo. Con el tiempo se convirtió en un bien de alto valor histórico y económico, en medio de debates públicos sobre su carácter injusto y sobre el legado del franquismo. En años recientes incluso hubo esfuerzos por abrirlo al público y declarar la finca un bien de interés cultural.
Decisión judicial y actualidad
El largo proceso judicial culminó en marzo de 2026, cuando la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo de España confirmó por unanimidad que el Pazo de Meirás pertenece al Estado español, pues nunca fue legalmente propiedad de Franco de forma personal. La sentencia ratifica que la donación de 1938 y la supuesta compra de 1941 no otorgaron título válido a la familia Franco. Los herederos deberán devolver el inmueble al patrimonio público, aunque el tribunal reconoce su derecho a ser indemnizados por gastos de mantenimiento desde 1975.
La resolución se ha celebrado como un paso importante en la recuperación de memoria democrática y se espera que el palacio abra sus puertas como espacio público, vinculando su historia con la de la propia Emilia Pardo Bazán y con una reflexión crítica sobre la dictadura.



