sábado, 1 de mayo de 2010

Asalto al Cuartel de Simancas.



El cuartel de Simancas, sita en Gijón, fue uno de los tantos reductos levantados contra el Frente Popular por los sublevados Nacionales, que fueron sitiados en los primeros días de la Guerra Civil española, momentos durísimos con acontecimientos crueles y despiadados.


El Cuartel de Simancas contaba con 300 hombres, bajo el mando del Coronel Antonio Pinilla que, desde su sublevación el 20 de julio del 36 hasta su rendición el 21 de agosto del mismo año, malvivieron en pésimas condiciones: sin agua, sin luz y sin apenas nada que echarse a la boca, sufriendo todo tipo de ataques y solo apoyados por el crucero "Almirante Cervera". El asalto fue durísimo y la resistencia tenaz, se sometió al edificio al bombardeo aéreo, al cañoneo de artillería de diferentes calibres y dinamita para derribar los muros del cuartel.

En sus últimos momentos antes de morir a manos de las milicias republicanas, estos hombres de honor que dieron su vida por España, radiaron al crucero "El enemigo está dentro. Disparad sobre nosotros" .Todo un ejemplo de valor y coraje.

El edificio quedó en ruinas. En el año 1941 fue devuelto a sus antiguos propietarios y se comenzó su reconstrucción el 24 de agosto de 1942, manteniendo las formas y líneas constructivas de la anterior edificación en el mismo emplazamiento. El general Franco visitó las ruinas en septiembre de 1939 y concedió al colegio la Cruz Laureada de San Fernando, máxima condecoración militar española, dicha cruz aparece en el escudo del actual colegio.
El 25 de julio de 1958 se inaugura el monumento a los héroes del Simancas, obra de Manuel Álvarez Laviada, situado en unos de las esquinas de la plaza de entrada al centro. En la iglesia, en los laterales de la nave se encuentran sendos monumentos con los restos de los defensores, con la imagen de dos ángeles portando un ramo de laurel y una placa con los nombres de los caídos en el asedio. Durante muchos años no era infrecuente que durante la construcción de viviendas en los alrededores del edificio se encontrasen restos de proyectiles de artillería.
Durante muchos años y hasta finales de los años 90 del pasado siglo a la entrada del colegio se encontraba una sala que contenía una maqueta del edificio tras el asedio y una colección de restos tales como piezas de artillería, proyectiles, cascos y diverso material militar.