sábado, 13 de febrero de 2010

Biografía de Francisco Franco.

Jefe del Estado español desde 1936 hasta 1975 (El Ferrol, 1892 - Madrid, 1975). Nacido en una familia de clase media de tradición marinera, Francisco Franco eligió la carrera militar, terminando en 1910 sus estudios en la Academia de Infantería de Toledo.

Ascendió rápidamente por méritos de guerra, aprovechando la situación bélica de Marruecos, en donde permaneció destinado entre 1912 y 1926, con breves interrupciones: en 1923 era ya jefe de la Legión, y en 1926 se convirtió en el general más joven de Europa.

La brillante carrera de Francisco Franco continuó bajo distintos regímenes políticos: con la dictadura de Primo de Rivera llegó a dirigir la Academia General Militar de Zaragoza (1928); con la Segunda República participó en la represión de la Revolución de Asturias (1934), fue comandante en jefe del ejército español en Marruecos (1935) y jefe del Estado Mayor Central (1936). El gobierno del Frente Popular le alejó a la Comandancia de Canarias, puesto que ocupaba al estallar la guerra civil.

Se casó con una mujer de la alta sociedad ovetense (Doña Carmen Polo), siendo fruto de este matrimonio, su hija "Carmencita" (Carmen Franco Polo). Aficionado a la pintura y a la fotografía, a la pesca y la caza, seguidor fiel del Real Madrid y Cinéfilo (Poseía una sala de cine en el Palacio del Pardo), demostró ser siempre una persona de gustos sencillos.

De ideas conservadoras, Franco valoraba sobre todo el orden y la autoridad. Desconfiaba del régimen parlamentario imperante, del liberalismo y del comunismo, a los que creía causantes de la «decadencia» de España en el siglo xx; su postura era representativa del grupo de militares «africanistas» que veían en el ejército la quintaesencia del patriotismo y la garantía de la unidad nacional.

Por tales razones Franco se sumó, aunque a última hora, a la conspiración preparada por varios militares para sublevarse contra la República en julio de 1936 (el día 17 en la Península y el 18 en África, donde estaba Franco, razón por la que el régimen identificó más tarde esta última fecha -el Alzamiento- como su momento fundacional). No habiendo participado con anterioridad en ninguna otra.

Fracasado el golpe de Estado, se abrió una guerra civil que duraría tres años y que llevaría a Franco al poder. Tras pasar el estrecho de Gibraltar al frente del ejército de África, Franco avanzó por la Península hacia el norte. El 1 de octubre de 1936, sus compañeros de armas, reunidos en una Junta de Defensa Nacional en Burgos, le eligieron jefe político y militar del bando sublevado.

Franco dirigió la guerra con criterios conservadores, muy alejados de la guerra rápida que propugnaban las doctrinas estratégicas modernas. La unidad impuesta en su bando contrastaba con los enfrentamientos que desangraban al bando leal a la República; la disciplina y la profesionalidad de sus fuerzas, con la politización y el voluntarismo de sus enemigos; y la ayuda extranjera fueron desencadenantes de una victoria contra todo pronóstico. (1 de abril de 1939). "Los republicanos tenían de todo menos la razón" F.Franco.

Terminada la guerra civil, Franco impuso en toda España un régimen de nuevo cuño, neutral tanto con las potencial del EJE como con los Aliados. A pesar de ello, y para evitar acciones bélicas contra España por parte de las fuerzas del Eje, declaró la "no beligerancia", permitiendo repostar y vendiendo mercancías a las fuerza del Eje. Los alemanes intentaron por todos los medios que España accediese a entrar en la guerra, pero un documento del Capitán de Fragata Don Luis Carrero Blanco, hizo desistir de tal fin, por los inconvenientes que presentaba; tan sólo envió tropas voluntarias a combatir junto a los alemanes contra la Unión Soviética (la División Azul), para saldar la deuda contraída en la guerra civil española. Terminada la guerra con la derrota de las fuerzas del Eje, los Aliados decidieron recluir al gobierno español en un aislamiento diplomático, a propuesta de la URSS. España, aún a pesar de esta injusticia, consiguió mantenerse, rentabilizando su anticomunismo radical en el contexto de la «guerra fría».

En lo político, Franco siempre promulgó los principios de la Justicia Social y de la democracia orgánica, con una ideología claramente tradicional, católica, unitaria y centralista (contra toda autonomía regional). Adoptó el sistema falangista de sindicato vertical, prohibiendo las huelgas. La represión de la oposición violenta fue feroz (con unos 60.000 ejecutados sólo entre 1939 y 1945, continuando las ejecuciones de terroristas maquis o etarras hasta 1975).

En lo económico, optó por una política de autarquía para que España no dependiese exclusivamente del extranjero y ante la imposibilidad de negociar, debido al aislamiento diplomático. No entró dentro de las ayudas recibidas por los países europeos (Plan Marshall) estacando el crecimiento económico. En contraste con la recuperación que vivía el resto de Europa, debido a estas ayudas; Con el fin del aislamiento se llevó a cabo una progresiva liberalización económica a partir del Plan de Estabilización de 1959.

Con la Ley de sucesión de 1969, dejó "atado y bien atado", el problema sucesorio. Convencido de que su régimen seguiría vivo a su muerte, el asesinato de Carrero Blanco (Por aquel entonces Presidente del Gobierno), rompe cualquier tipo de continuidad al perderse con su muerte el más fiel de los continuistas. Desde 1973 hasta 1975, la cúpula del régimen se fue llenando de reformistas como Adolfo Suárez que iniciaron una transición a la democracia parlamentaria de forma pacífica.

Desde 1969 Francisco Franco había institucionalizado como sucesor al príncipe Juan Carlos, nieto del último rey de España (Alfonso XIII); tal previsión sucesoria se cumplió tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, pero no fue acompañada de una continuidad política, ya que, sin romper con la legalidad vigente, el nuevo rey promovió una transición pacífica a la democracia.

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