domingo, 28 de octubre de 2012

Krasni Bor

El 10 de febrero de 1943 se produce en los arrabales de Leningrado la batalla de Krasni Bor. Fue el más sangriento enfrentamiento en el que intervino la División Azul, en la cual 5.900 españoles equipados con armamento manual, hicieron frente a 44.000 soldados del Ejército Rojo, repartidos en 4 divisiones, y apoyados por gran cantidad de artillería y tanques. Se produjeron casi 4.000 bajas entre los voluntarios españoles de la División Azul.

El 19 de agosto de 1942, Agustín Muñoz Grandes recibe instrucciones de trasladar a la División Azul para reforzar el cerco de Leningrado. Se encuadra ahora a la División Azul en el XXIV Cuerpo de Ejércitos Norte, dentro del XXXIII Ejército, bajo el mando directo del General Lindemann, desplegándose en un principio en los alrededores de Vyriza para reponer las bajas de los diezmados batallones. El 1 de septiembre de 1942 son trasladados a la línea del frente, y el 7 de septiembre relevan efectivamente a la 121ª División, ocupando sus búnkers y posiciones a lo largo de 17 kilómetros en una línea que va desde Alexandrovka a Krasni Bor, a lo largo del ferrocarril Moscú-Leningrado.


El general Muñoz Grandes revisa cuidadosamente su sector. Una llanura pantanosa que cruzan los ríos Slavianka e Ishora que van a desembocar al Neva; un tupido bosque que rodea las poblaciones ocupadas ahora por los soldados españoles. Un total de 14.600 voluntarios españoles quedan desplegados en el frente de Leningrado, aproximadamente un tercio del total de la División Azul es destinada a este frente.

Decide fortificar sus posiciones dada la proximidad del enemigo. El 2 de octubre, Muñoz Grandes recibe la visita de Lindemann y el mariscal de campo Von Manstein, que le informan del retraso en el asalto a Leningrado «hasta nueva orden del Führer». Noche tras noche arrecian los bombardeos de la Luftwaffe sobre la ciudad. El 12 de diciembre, Muñoz Grandes recibe la comunicación oficial de su ascenso a Teniente General y, con ella, la orden de entregar el mando de la División a Emilio Esteban Infantes.

Los soviéticos, en el contexto de la Operación Estrella Polar, y para poder dominar tanto la carretera como el ferrocarril que comunican Moscú con Leningrado, pretenden quebrar el frente en el sector de unión entre españoles y alemanes, avanzando la 43ª División sobre la línea férrea, barriendo a la División Azul y abriendo una brecha hasta Krásni Bor. La eliminación del grueso de las fuerzas españolas quedaba a cargo de las divisiones 63ª y la 45ª.

La 72ª División forma el ala más occidental del ataque, con el objetivo de alcanzar las alturas de Putrolovo para desde allí alcanzar el río Ishora por su ala izquierda, mientras que la derecha, una vez sobrepasada la carretera, giraría hacia Krasni Bor envolviendo la segunda línea española. Una vez eliminada la resistencia avanzarían hacia el sur evitando las impenetrables masas boscosas y girando luego hacia el Este para así romper el cerco de Leningrado en la conocida como Operación Arco Iris. Para ello en la madrugada del 10 de febrero contaban con más de 33 000 hombres.

A las 6:40 de la mañana del 10 de febrero de 1943 comienza un nutrido ataque de artillería soviético (no menos de 700 piezas sobre un frente de 5 km) contra las líneas de la Wehrmacht. El fuego de artillería duró más de dos horas, y fueron disparados decenas de miles de proyectiles de artillería, con una cadencia aproximada de un disparo cada 10 segundos por cada pieza. Al cesar la artillería, comenzaron las pasadas de la aviación soviética.

Tras la preparación artillera para el ataque, cuatro divisiones soviéticas de infantería (las 43ª, 45ª, 63ª y 72ª), con un total de 44 000 hombres, apoyadas por el 31º y 46º Regimientos acorazados que comprendían casi 100 carros de combate, la 35ª Brigada Motorizada y las 34ª y 250ª Brigadas de Esquiadores se lanzan, escalonadamente, contra las ya maltrechas líneas alemanas que defendían un total de 5900 soldados, castigadas por la intensa y densa barrera artillera.

Los soviéticos, esperaban que el bombardeo de artillería hubiese destruido las posiciones enemigas, avanzando de frente sobre el sector del cerco defendido por los voluntarios españoles. El avance se produjo por cuatro líneas de penetración con una división en cada una, topándose con serias dificultades. El ataque de artillería había derretido la nieve, convirtiendo el campo de batalla en un barrizal, quedando empantanados los blindados. Los españoles, abrumados por la superioridad soviética, salen de sus agujeros e intentan reagrupar los restos de las unidades supervivientes, fortificando posiciones en los cráteres que han producido los obuses para hacer frente al ataque soviético.

A media mañana, los soviéticos habían perforado el frente por tres sitios, pero las debilitadas compañías de voluntarios españoles seguían resistiendo a duras penas, sin que la 4ª División SS Volkspolizei, pudiera auxiliarlas, pues debía aguantar para hacer frente a una previsible embestida rusa. Los voluntarios luchan hasta el final, sufriendo los estragos hechos por los francotiradores soviéticos que se cobran la vida de más de 121 hombres.


Con el objetivo de evitar el envolvimiento del resto de la División, se establece una posición defensiva paralela al río Ishora con tres centros de resistencia una vez estabilizado el frente el día 21 de febrero. Para ello se cruza el río, estableciendo una cabeza de puente. Se logra ocupar Staraia Misa en plena noche, siendo recuperada tras un fuerte ataque soviético.

Mantener la orilla occidental del Ishora cuesta una 30 bajas diarias. El último asalto se registró el 19 de marzo y costó 80 bajas más. Desde entonces la actividad va disminuyendo hasta quedar reducida a escaramuzas sin importancia.

Después del fracasado asalto soviético, el frente sólo retrocede 3 km en algún sector, pero el cerco sobre Leningrado no se rompe. El mando soviético ordenó a sus fuerzas pasar a la defensiva y el frente queda estabilizado por un año, fracasando la Operación Estrella Polar.

Se producen 2252 bajas españolas (1125 muertos, 91 desaparecidos y 1036 heridos) en un solo día. Otras 1000 se sumaron en los días posteriores, pero se logra detener el avance haciendo fracasar la ofensiva soviética y produciendo unas 16 000 bajas al Ejército Rojo. Cerca de 300 españoles cayeron prisioneros.