miércoles, 2 de junio de 2010

EL AISLAMIENTO (1945- 1953)

El aislamiento político y económico español se produce al finalizar la II Guerra Mundial, cuando las fuerzas del Eje capitulan y los aliados se hacen con la victoria. Por aquel entonces los ganadores (EE.UU; Inglaterra y la URSS) se reunieron a lo largo del final de la guerra para estudiar y decidir qué hacer una vez se hiciese efectiva la victoria. 

Churchill, Truman y Stalin decidieron aislar a España en Postdam.
Postdam, San Francisco y Yalta fueron las ciudades donde, entre otras decisiones, se decidió el futuro de España. La sentencia tomada tras la propuesta del líder comunista Stalin obligó a una España destrozada a alargar la posguerra, recurriendo a la autarquía como medio de subsistencia, así como, a la negación sistemática de la entrada en la nueva organización mundial que hoy conocemos como ONU (sugerencia de México). Una situación complicada que sometió a los españoles a una escasez de todo, sobre todo de alimentos, algo que fue paliado (tristemente) con cartillas de racionamiento y el estraperlo.

A raíz de ello el gobierno español hizo pública una nota en la que afirmaba que “no mendigaría ningún puesto” en organismos internacionales.

Ocho años de duro aislamiento, superado con trabajo y una escasa ayuda proveniente de naciones como Argentina que, a través del Tratado de 1947 y el protocolo Franco-Perón del año siguiente, se comprometió a proporcionar alimentos a España a cambio de productos industriales. Eva Perón fue recibida por el régimen. La colaboración hispanoargentina fue de muy importante para la alimentación de los españoles en estos difíciles años.

Mientras tanto, las tensiones en el marco de las naciones aliadas ascendían y Rusia fue acusada de crear un telón de acero, preámbulo de la Guerra Fría. Algunas naciones como Polonia afirmaban que la existencia de un régimen como el de Franco suponía una amenaza para la paz mundial. Algunas de éstas alcanzaban el esperpento como las realizadas por el delegado polaco, como por ejemplo, la de que España estaba dispuesta a invadir Francia, ó la de que con la ayuda de científicos alemanes se estaban fabricando bombas atómicas en Ocaña. 

La decisión que en definitiva tomaron las Naciones Unidas en diciembre de 1946 fue la de expulsar al Régimen Franquista de todos los organismos internacionales, llamar a los embajadores acreditados en Madrid, y prometer nuevas medidas en el caso de que no se restableciera la libertad en España. La resolución fue más moderada que la propuesta por los países comunistas y así todo no fue votada con especial entusiasmo por las naciones miembros: obtuvo 34 votos a favor, 6 en contra y 12 abstenciones.

En 1947, España fue proscrita de la Unión Postal Internacional, Unión internacional de Comunicaciones y la Organización Internacional de Aviación Civil.

En 1948, Argentina fue la defensora del Régimen Español ante las Naciones Unidas y su postura se vio muy favorecida por la evolución de la coyuntura internacional. Se puede decir, que por esta fecha había estallado la guerra fría entre Rusia y las potencias occidentales: 

En el verano de 1947 Hungría, bajo la presión rusa, acaba por convertirse en un país comunista; otro tanto sucedía con Checoslovaquia en febrero del año siguiente, y en junio los rusos iniciaban el bloqueo de Berlín. Consecuentemente, se hizo evidente para las potencias occidentales la necesidad de contar con el apoyo de regímenes anticomunistas. En el año 1949 la situación era ya claramente favorable al régimen franquista y al año siguiente comenzaría el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre España y las potencias occidentales.

Luego se arrepintieron y volvieron.
Franco y Eisenhower
El régimen de Franco recibió ayuda económica privada norteamericana, que al año siguiente era ya oficial. En noviembre de 1950 las Naciones Unidas aprobaron una resolución que sin juzgar al régimen español, autorizaba a los países miembros a reanudar sus relaciones diplomáticas con España.

Se puede decir, pues, que la política exterior de las políticas occidentales había variado respecto del régimen español, de forma radical desde 1945 a 1952, especialmente la de los EE.UU.

Las potencias occidentales, además, se encontraron con que, la oposición a Franco parecía poco potente y sobre todo poco unida, y que el aislamiento diplomático parecía afianzar todavía más la situación del régimen.

Después de la firma del Concordato y la serie de pactos con los Estados Unidos, España sería admitida en la ONU en el año 1955.

También se integra en organismos de tipo económico como la OECE, el FMI, el Banco Mundial etc.

En definitiva, el Aislamiento no sucedió por voluntad propia del régimen, sino por agentes externos, cuyas razones pueden ser muy variadas y dignas de un artículo de opinión que de la verdad histórica. Las cartillas de racionamiento no fueron nada más que una excelente medida para que TODOS los españoles tuvieran algo que echarse a la boca, cuando el resto del mundo decidió cerrar el grifo de lo más básico para un Estado. Una decisión que granjeó al Generalísimo un apoyo absoluto, incluso después de las penurias diarias de los españoles. La autarquía fue el resultado de ese rechazo internacional injustificado, una forma de sobrevivir con lo que uno produce ante la imposibilidad de conseguirlo fuera. El Aislamiento fue CULPA de las potencias Aliadas bajo la influencia de la URSS.