lunes, 15 de febrero de 2010

Última etapa.

Primo de Rivera, últimas imágenes.
En sus primeros años de político la violencia se convierte en el pan nuestro de cada día. Pronto comienza a fraguarse un radical clima de violencia política en torno a Falange, y aún siendo prácticamente desconocida, los enfrentamiento estudiantiles, comienzan a llamar el interés de la prensa.

A comienzos de 1934, Falange es aún más marginal. Pero tras la fusión con las JONS de Ramiro Ledesma, José Antonio sale muy beneficiado. Además puede adoptar emblemas y símbolos que hasta entonces no disponía. 

Siempre rechazador de todo tipo de violencia, José Antonio es condenado por el Parlamento de posesión ilícita de armas, y más tarde, de organizador de reuniones paramilitares.

A las elecciones del 1936, Falange se presenta en solitario sin conseguir representación parlamentaria, y ahí empieza el declive. El Gobierno de Azaña encarcela al líder falangista junto con otros importantes falangistas en marzo de 1936.

El seis de junio lo trasladan a Alicante, donde su situación empieza a empeorar. Su libertad de información queda reducida, en comparación con la Prisión de Madrid.

El diecisiete de noviembre es juzgado por rebelión militar. Él mismo asume su defensa, la de su hermano y la mujer de éste. Los tres son condenados a muerte, pero José Antonio recurre la sentencia y consigue que su hermano y cuñada sean recluidos, en vez de, ejecutados. Él no corre la misma suerte y tan solo tres días después es fusilado.

Es enterrado en Alicante, posteriormente exhumado y enviado al Monasterio del Escorial, hasta que se finaliza la obra del Valle de los Caídos, donde actualmente está enterrado, compartiendo mausoleo con Franco, que fallece también un 20 de Noviembre de 1936.