sábado, 13 de febrero de 2010

Los últimos días de Franco.



En el verano de 1975, la sensación de desmoronamiento del régimen estaba completamente extendida. Mientras Franco estaba pasando sus vacaciones anuales en Galicia se propagó el rumor de que a su regreso reemplazaría a Arias por Solís. Una reunión del gabinete celebrada el 22 de agosto en el Pazo de Meirás aprobó una nueva y feroz ley antiterrorista, cuyas disposiciones cubrían todos los aspectos de oposición al régimen. Los primeros frutos de esa ley fueron una serie de juicios que el 28 de agosto, sentenció a muerte a dos miembros de ETA. El 19 de septiembre, otro consejo de guerra en Barcelona dictaminó una tercera pena de muerte. En el ínterin otros dos consejos celebrados en una base militar cercana a Madrid los días 11 y 17 de septiembre condenaron a muerte a ocho miembros del FRAP. La oleada mundial de protestas, mayor aun que la ocasionada por el juicio de Grimau, provoco la indignación de Franco.

Quince países europeos retiraron a sus embajadores. Hubo manifestaciones y ataques contra las embajadas de España en la mayoría de los países de Europa. En las Naciones Unidas, el presidente de México, Luis Echeverría, exigió la expulsión de España de la organización. El Papa Pablo VI pidió clemencia, al igual que todos los obispos de España. Don Juan hizo llegar un ruego de perdón a través de su hijo. Solicitudes similares llegaron de muchos gobiernos del mundo entero. Franco hizo caso omiso de todo ello.

Franco muy mermado, junto a su mujer.
El 26 de septiembre de 1975, el consejo de ministros se reunió durante tres horas y media, presidido por un Franco muy débil y dio su conformidad a cinco de las sentencias de muerte. Al amanecer del día siguiente fueron ejecutadas. Las protestas internacionales se intensificaron, con el Papa a su frente. La embajada española en Lisboa fue asaltada.

Por aquel entonces, Franco estaba perdiendo peso y tenía problemas para dormir. El 1 de octubre de 1975 (trigésimo noveno aniversario de su subida a la jefatura del Estado), Franco apareció ante una enorme multitud concentrada ante el Palacio de Oriente. Los autobuses habían llevado a Madrid a representantes del Movimiento de toda España. Los días previos, la televisión había instado a los espectadores a acudir y las oficinas, fábricas y comercios fueron oficialmente cerrados para facilitar la asistencia. En su última aparición en público, el Caudillo tenia evidentes dificultades para respirar. El problema de España era debido, según declaró "a una conspiración política". Se despidió de la multitud llorando y con ambos brazos alzados.

De la manifestación en adelante se fueron sucediendo una sucesión de crisis de salud en Franco que concluyó con su muerte. El 14 de octubre, tras un día de constante mucosidad y otros síntomas gripales, comenzó la primera crisis. En la mañana del 15 de octubre, Franco se despertó con dolores en el pecho y los hombros: había sufrido un ataque cardíaco.

A pesar de ello, se negó a suspender su programa de trabajo y el día 16 recibió once audiencias oficiales y visionó varias películas al anochecer.

La multitud con Franco, en la Plaza de Oriente, 1 de octubre de 1975. Artehistoria.

En contra del consejo de sus médicos, Franco insistió en presidir la reunión del consejo del viernes 17 de octubre. Se negó a que los ministros se reunieran en su dormitorio o a asistir a la sesión en una silla de ruedas. Sus médicos, alarmados, cedieron solo si se avenía a llevar unos electrodos conectados a un monitor cardiaco. En el curso de la reunión, uno de los ministros dio cuenta de una visita hecha por el príncipe Juan Carlos a La Mancha. Cuando mencionó que la multitud había coreado "¡Franco!¡Franco! ¡Franco!", el corazón del Caudillo comenzó a latir de una forma tal que los médicos que se hallaban en la habitación adyacente quedaron convencidos de que había llegado su fin. Durante esa misma reunión, llegó la noticia de la "marcha verde" marroquí sobre el Sahara español, lo que le provocó una recaída.

El sábado 18 de octubre, Franco se levantó y trabajó en su despacho por última vez, probablemente redactando su ultima voluntad y su testamento. Al día siguiente, oyó misa y comulgó. A las once de la noche del 20 de octubre, sufrió otro leve ataque cardiaco. A pesar de que fue capaz de ver una película el miércoles 22 de octubre, su estado comenzó a deteriorarse gravemente al caer la noche. Incapaz de dormir, se quejó de fuertes dolores en los hombros y zona lumbar. Había tenido un tercer ataque cardiaco. No obstante, fue capaz de susurrarle a Arias que enviara a Solís a Marruecos a hablar con Hassan II y ganar tiempo. La muerte de Franco fue erróneamente anunciada en el noticiario de la cadena ABC en Washington.

Franco sufrió otro ataque de insuficiencia cardiaca el 24 de octubre . Comenzó también a padecer distensión abdominal a consecuencia de una hemorragia de estómago. El sábado 25 de octubre se le administró la extremaunción. Al día siguiente, tras una segunda hemorragia interna, se dio por supuesto que el fin estaba próximo y varias emisoras de radio emitieron una música adecuadamente fúnebre. Hacia el 29 de octubre estaba ya recibiendo constantes transfusiones de sangre. Durante todo este tiempo sufría agudos dolores. El 30 de octubre se produjeron síntomas de peritonitis. Cuando le hablaron de los ataques cardiacos y de las graves complicaciones intestinales, Franco dijo: "Articulo 11, ejecutad el artículo 11" . Al activar el articulo 11 de la Ley Orgánica del Estado, Franco estaba renunciando a su condición de jefe del Estado. Martines Bordiú y Arias, empujados a establecer una alianza, esperaban conseguir que Juan Carlos aceptara un nombramiento interino, pero se negó. Franco ya no era el jefe del Estado. Los artículos de la prensa comenzaron a fomentar la imagen de Juan Carlos y hablar de Franco casi en tiempo pretérito.

Durante la noche del 2 al 3 de noviembre, la hemorragia intestinal de Franco se intensificó. La cama, la alfombra y la pared mas cercana estaban empapadas de sangre. Para detenerla, los veintitrés especialistas que entonces lo asistían decidieron realizar una operación de urgencia. Sin tiempo para trasladarlo a un hospital adecuadamente equipado, la realizaron en un quirófano improvisado en el puesto de primeros auxilios de la guardia de El Pardo. En el curso de una operación de tres horas, supervisada por el doctor Hidalgo Huerta, descubrieron que una úlcera había abierto otra arteria. Franco sobrevivió a la operación, pero se encontraron con que padecía uremia (enfermedad patológica de la sangre debida a la retención de la urea normalmente eliminada por los riñones). Tendrían que someterle a diálisis. Se tomo la decisión de llevarle a un hospital adecuadamente equipado, la Ciudad Sanitaria de La Paz, adonde fue trasladado en una ambulancia militar.

Tres días después, mientras la uremia continuaba agravándose, a las cuatro de la tarde del 5 de noviembre, comenzó otra operación de cuatro horas y media en la que le extirparon dos tercios del estómago. A partir de entonces, lo mantuvieron con vida mediante una inconcebible parafernalia de máquinas de soporte vital. Ocasionalmente recobraba el conocimiento y murmuraba "que duro es morir". El hospital estaba asediado por periodistas. Se ofrecían enormes sumas de dinero a quien consiguiera fotografiar al agonizante General. El doctor Pozuelo rechazó con indignación fabulosas ofertas, para descubrir después que el marqués de Villaverde ya había hecho pleno uso de su propia cámara fotográfica. El 15 de noviembre comenzó otra tremenda hemorragia. Franco tenía el vientre hinchado a consecuencia de la peritonitis. Una tercera operación se inició a primeras horas de la mañana, después de la cual el equipo de Hidalgo Huerta continuaba siendo muy pesimista. La determinación del séquito de El Pardo de mantener a Franco con vida a pesar de sus intensos sufrimientos no dejaba de estar relacionada con el hecho de que el período de Alejandro Rodríguez Valcárcel como presidente del Consejo del Reino y de las Cortes concluiría el 26 de noviembre. Si Franco podía recuperarse lo suficiente como para renovar el mandato de Rodríguez Valcárcel, la camarilla contaría con un hombre clave en un puesto que permitiría asegurar que el presidente del consejo de ministros elegido por Juan Carlos fuera "fiable".

Franco estaba a duras penas vivo, prácticamente inconsciente y dependía completamente de la maquinaria de soporte vital. Finalmente, su hija insistió en que debía dejársele morir en paz. A las once y cuarto de la noche del 19 de noviembre, los varios tubos que le conectaban a las maquinas fueron retirados por orden de Martinez Bordiú. Probablemente Franco murió poco después. La hora oficial que se dio de la muerte fue las cinco y veinticinco de la madrugada del 20 de 1975; la causa oficial declarada fue shock endotóxico provocado por una aguda peritonitis bacteriana, disfunción renal, bronco-neumonía, úlcera de estómago, tromboflebitis y enfermedad de Párkinson.

Capilla ardiente del Caudillo

A Franco se le exprimió hasta el final, su familia estuvo empeñada en retenerle en este mundo todo lo posible por las causas anteriormente señaladas. Su sufrimiento fue intenso y brutal.

No solo desapareció Franco en esos días de noviembre; la Marcha Verde marroquí se había iniciado y con ella España perdió sus últimas colonias en África. Allá donde Franco se había forjado en sus años mozos como soldado y comandante supremo de la Legión pronto no quedaría ningún soldado español.

Franco, ese hombre que desembarcó un día en España para reconquistarla. Y con él se fue una España inmortal.

Película de nuestro archivo: "20N: Los últimos días de Franco"