sábado, 13 de febrero de 2010

Anécdotas curiosas de Francisco Franco.


Cómo “ligaba” Franco.

Era de dominio público que la familia de Carmen Polo se oponía a que su hija contrajese matrimonio con el entonces comandante Francisco Franco, destinando en la ciudad de Oviedo. 
Franco tuvo pues que ideárselas para comunicarse, aunque fuera en secreto, con su enamorada. Solía acudir a un café frecuentado por un amigo de la familia Polo, a la que visitaba a menudo. Este caballero tenía la costumbre de dejar su sombrero sobre un perchero y a continuación sentarse con otros señores, con los que se pasaba la tarde distraído entre tertulia y partidas de mus. Franco entonces aprovechaba y, disimuladamente, se acercaba al perchero e introducía una carta de amor en el forro del sombrero. Luego, cuando este señor iba de visita a casa de los Polo, Carmen buscaba a su vez en el interior del sombrero para recoger el mensaje. 

Al César lo que es del César. 

Una carta misteriosa llegó al palacio del Pardo en la primavera de 1969, remitida por un inglés aficionado a la pesca del salmón. La carta era misteriosa, no tanto por su origen, sino por su contenido, pues dentro de ella venía una moneda de una peseta con la efigie de Franco y un texto en el que se leía: “Al César lo que es del César”. La moneda, según se indicaba en la carta, había sido extraída de las tripas de un salmón pescado en Escocia por este hombre, que decidió remitírsela a Franco. 

Nicolás, el hermano del General.

En una ocasión, al Ministro de Asuntos Exteriores se le planteó un dilema, al tener que presentarle al Jefe del Estado un dossier de prensa extranjera sobre el comportamiento público del embajador español en Lisboa, que precisamente era don Nicolás Franco, el hermano mayor del Caudillo. 
La prensa del corazón de todo el continente publicaba unas fotos en las que Nicolás aparecía en una playa cercana a Estoril rodeados de unas despampanantes jóvenes. 
Franco le dio los buenos días a su jefe de diplomacia, cuando este entró en su despacho. 

- Mi General, es mi deber enseñarle estas fotografías de su hermano, por cuanto que están dando mucho que hablar... 
Franco vio una por una las fotografías de las revistas, en las que su hermano, aparecía haciendo arrumacos a las mozas, y, sin inmutarse, el Caudillo le dijo a su interlocutor:
- Ciertamente Nicolás se está poniendo muy gordo. Vamos a tener que decirle que no coma tanto. 

Los aspersores.

Al principio de la década de los cincuenta, Franco estuvo en Jerez de la Frontera, donde visitó unas fincas de regadío en las que, por primera vez en España, se había instalado el riego por aspersión. 
Acompañado de Rafael Cavestany, su Ministro de Agricultura, Franco le comentó al acabar la visita: 
- Cavestany, esto me recuerda cuando de chavales jugábamos a ver quién meaba más lejos.
Franco y su suerte.

Lo de la longevidad de Franco no fue sólo cuestión de edad, sino también de suerte. Para comprenderlo echadle un vistazo a estas estadísticas: 

De los 312 tenientes salidos de la misma promoción que Franco en la Academia de Infantería de Toledo, 96 perdieron su vida de forma violenta: 58 en acciones de guerra, de ellos 39 en la guerra de África y el resto en la guerra civil; 36 fueron asesinados, fusilados o muertos en cautiverio entre 1936 y 1939, y sólo dos por otras causas hasta 1950. 

Contando al Generalísimo suman cuatro los laureados de San Fernando, doce las Medallas Militares individuales, amén de otras condecoraciones por acciones bélicas y de concesión colectiva. 
Como nombres destacados en la promoción de Franco figuraron: Alonso Vega, Yagüe, Sáenz de Buruaga, Rodríguez de la Herranz, Villalba, Rosaleny, Esparza, Santamaría...

Franco, el actor.

¿Sabíais que Franco, años antes incluso de que se proclamara la República, había interpretado un pequeño papel en una película? Lo curioso es que hacía de sí mismo. Ocurrió en 1926 y la película en cuestión tenía el título de La mal casada, del director Francisco Gómez Hidalgo (del que, por cierto, no he encontrado que rodara ninguna otra). Junto a Franco intervinieron en las escenas otros personajes célebres de la época, como Millán Astray, José Sanjurjo, Valle-Inclán, el torero Juan Belmonte, Torcuato Luca de Tena, Muñoz Seca, Julio Romero de Torres, Santiago Rusiñol... 

La primera calle.

¿Sabíais que la primera calle dedicada al dictador lo fue antes de 1936? Sí, precisamente en 1929 y en la citada ciudad de Zaragoza. Se trataba de una calle del barrio del Arrabal y que hoy día, como tantas otras, ya no conserva ese nombre, aunque fuera anterior a la guerra. El motivo del homenaje es obvio: Franco había sido el primer director de la Academia Militar.

Incontinencia urinaria. 

A base de autodisciplina, consiguió dominar por completo sus necesidades fisiológicas. Su legendaria capacidad de retención urinaria traía por la calle de la amargura a sus colaboradores que, cuando lo acompañaban en un viaje oficial, nunca encontraban ocasión de aliviarse. El ministro Fraga se percató de que el régimen comenzaba a hacer aguas el día que el dictador interrumpió uno de sus interminables consejos de ministros para ir al retrete.

Austeridad.

El Caudillo vivía en un palacio dieciochesco, rodeado de muebles de época y tapices de Goya y los obispos lo llevaban y traían bajo palio, pero su alcoba era de una austeridad monástica, de una simplicidad cuartelera; dos camas de caoba cubiertas por colchas verde manzana y separadas por la repisa del teléfono. Sobre la mesita de noche, un modesto flexo. Delante de las camas, el brazo incorrupto de santa Teresa, bien a la vista, sobre una cómoda, dentro de artístico relicario.

Franco, ¿apolítico?

Un día un periodista, Rodrigo Royo, fue a quejarse a Franco por lo mal que el régimen le había tratado. El Caudillo le aconsejó: "Haga como yo, no se meta en política."

Franco, el bromista...

- En una jornada de pesca de salmón en Asturias, Franco y sus acompañantes charlaban durante la comida de una persona a que no ha habían vuelto a ver durante años y se preguntaban que habría sido de él. De pronto, se oyó la voz de Franco que decía: A ése le mataron los nacionales...

El General inmutable.

En Salamanca, al principio de la guerra, nada mas empezar la misa sonaron las sirenas anunciando un bombardeo aéreo. Franco, de rodillas, ni se movió. El coronel Martín Moreno se acercó al cura y le dijo:
-Van a bombardear y, si usted no interrumpe la misa, el Generalísimo no se mueve de aquí.
A lo que contestó el cura:
-Puedo interrumpirla, dijo el Pater, pero estaba esperando que el me lo pidiera.
Sin dudar exclamó:
-¡Pues está usted listo!
La política diaria.

-¿Que ocurre, Fraga?, le veo muy contento.
-¡Señor!, en toda esta semana, desde el jueves pasado, ni un solo periódico importante de Europa o América se ha metido con nosotros.
-¡Ojo! -repuso Franco- eso significa que algo estamos haciendo mal. Averigüe que es.

1 comentario:

R C E dijo...
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